Ya Nunca Tengo Hambre se estrenó en el Teatre La Gleva en Barcelona, donde hizo temporada, para después llegar a los Teatros Luchana y Escalera de Jacob en Madrid, y el Palacio de Congresos de Jaca. La obra puso un tema tabú encima del escenario y provocó una respuesta increíble por parte del público, haciendo sold out en todas las funciones allá donde se estrenase. Es por eso que, un año después, transformé un texto que fue escrito para ser dicho encima de un escenario en un libro que todo el mundo pudiese tener.
Mi trabajo escénico como creadora e intérprete es algo esencial, y he seguido desarrollándolo en proyectos junto a otros creadores como Manuel Tejera, en su obra INT.MUSEO, ganador del festival A4BANDAS organizado por Factoría Jarana en colaboración con Nave73. También junto a Laura Martinez en la pieza Qué va a pensar la gente?, donde trabajamos de la mano en la creación y donde exploro, por primera vez, la dirección.
En el terreno audiovisual trabajé como guionista y actriz en la serie Amor (Filmin), dirigida por Santiago Manrique, donde descubrí la pantalla como un canal a través del que hacer llegar las historias que me importan a mucha más gente. Muchas veces pienso que la revolución está en el mainstream.
Actualmente estoy trabajando en mi primer largometraje como directora, Las amigas, junto a la productora Cartílago.
Soy Suerte Quintero Bandrés.
Directora, actriz y guionista.
Empecé mi formación en artes escénicas en Jaca, a través del teatro junto a la compañía Pirineos Teatro y la danza en el Joven Ballet del Pirineo, graduándome en la Royal Academy of Dance of London.
Con dieciocho años me mudé a Barcelona, donde empecé a estudiar medicina y, unos años más tarde, arte dramático en la escuela Nancy Tuñón. Al terminar las formaciones no pude continuar huyendo de mí misma y comencé a desarrollar mi carrera en el mundo de las artes escénicas y audiovisuales.
Con el objetivo inicial de generar mi propio trabajo -nunca se me ha dado bien esperar en mi casa a que las cosas pasen, necesito accionar- creé mi pieza teatral: Ya Nunca Tengo Hambre. En este proceso entendí la creación no solo como una vía para estar en movimiento, también como un canal para descubrir mi voz y contar las historias que yo hubiese necesitado escuchar, haciendo de lo íntimo algo colectivo y político. Creo verdaderamente en el poder transformador de la ficción.